viernes, 6 de septiembre de 2019

La vergüenza de Granada y los turistas.

No conocía Granada hasta apenas unas semanas y mira por donde resulta que he terminando arto para no volver a ella nunca más, que se me ha perdido a mi en esa ciudad me dije a la vuelta. La ciudad que es decadente pues trata de mantener vivo el recuerdo de un reino que hace siglos que no existe y que el único recuerdo que lo demuestra es su fortaleza de la Alhambra, el primer caso en la historia de los palacios reales españoles incluyendo los privados que no te dejan entrar a visitarlo, porque la visita tiene que pedirse solo por internet, para colmo desgajan el palacio por partes, y para remate que es carísimo apenas tiene de importante el palacio de Boabdil con la fuentecita de los leones, y que está sin inmueble alguno o sease vació, por ver muros y techumbres que hay por toda España, uno tiene que sufrir esto como si fuera una exclusividad ni que fuera uno imbécil. Se han pasado de listos estos espabilados, que son más brutos que los arados en su comportamiento como luego voy a relatar.
Si uno tiene problemas en las vacaciones de salud que luego nos dicen que son estafas de guiris, yo les digo que no siempre, enferme de diarrea en mi paso por comer en el corte inglés de Jaén donde comí riñones al Jeréz y me presento por la tarde en la ciudad donde a un arroyo llaman río, otra tomadura de pelo, donde conducir por las calles es una historia de bandolerismo, no digo ya del sacromonte o el poder ir a la Alhambra que no se puede más que en servicio público o en autocares de chinos y japoneses que lo inundan todo, donde nadie conduce en su carril, donde no se respeta norma alguna, donde la ciudad solo tiene vías de un único sentido al llegar a la zona céntrica y donde se ha cerrado el paso a los vehículos que no son residentes en la zona de los bares y restaurantes y para que contaros de la carretera de curvas hasta llegar allí, de las peores de España.


Se ve que son muy listos por aquí los guías y la gente como las gitanas que se creen las únicas que saben bailar flamenco de toda Andalucía, aparte de amargar la vida pidiendo por leer falsas lecturas de manos a todo el que se les cruza, esto debería de estar perseguido por la ley. Pero parece que esto es una ciudad pobre me dije, todo lo pobre que se observa hasta que entras a la Catedral y a la capilla funeraria de los reyes Católicos en esta no te dejan ni tirar fotos y todo bien cobrado por los del clero, esos que nunca tienen dinero para ayudar al prójimo pero tienen hasta dos guardias de seguridad en la puerta molestando a los visitantes con impertinencias de todo tipo.


Por si esto no fuera poco no os cuento lo del taxista que me llevó a la Alhambra, una factura de ladrón del Sacromonte amparado por los cortes que la polícia hacia por la ciudad en el centro, y se ve por la vida nocturna una cantidad de estudiantes borrachos que no me dan fiabilidad alguna en sus títulos, todos los días de la semana, los viernes no sé a que se dedicaran ya hartos de la diversión constante. Y como estaba calor agobiante, sin fuentes públicas para beber, y diciendome si para el visitante que no conoce las calles que tiene que dar mil vueltas para encontrar el hotel de turno ya es una agonía de más de media hora de circulación por la ciudad, la broma le llega 1 mes después a tú propia casa 80 euros de multa por circular por el centro, donde no se permite más que el uso del autobús para poder girar y recuperar la dirección hacia el callejeo infernal de un solo sentido, todo ello después de un largo viaje de carretera y con una diarrea en el cuerpo que pa que os cuento, todo para ayudar al visitante, no es de extrañar que haya salido público como otras ciudades de España que encima a los ciudadanos les molesta la llegada de visitantes, la hospitalidad deja mucho que desear tanto en el hotel que tenía una habitación con gente dentro y la ofrecía y por todo lo demás contado, hay que joderse pero pase unas vacaciones pésimas, no volveré a esa provincia llamada Granada, ya os contaré como acabé las mismas en la playa unos pocos días, una ciudad en donde se molestan en amargarte la vida en vez de agradecerte tú paso por la misma, por todo no recomiendo a mis paisanos que vayan más por esta ciudad en donde encima los emigrantes magrebies dicen estar orgullosos de enfrentarse a la policía con el mayor descaro. Seguridad cero amigos, solo para buscar en la DGT la dirección de tú casa lo que nunca me ha pasado en ciudad alguna, perdonando al viajero, racanos y de mucho tapeo eso sí, pero a precios muy elevados o normales, nada de especial por ningún lado la verdad.