La desfachatez del gobierno español hace pensar mal en el descaro de estos actos, que no son para premiar a las verdaderas víctimas sino para apoyar planes masónicos. No se cortan ni en el colocar por segundo año consecutivo la formación en ojo de los participantes en la misma plaza de palacio. Desde luego si la casa real, quiere decir que no conoce lo que se está haciendo lo va a tener muy difícil en el futuro ante dios, está todo bien clarito, demasiado podía decirse.